Preguntas Frecuentes


Diferencias entre biomasa y biogás


 

El término BIOMASA se refiere a toda la materia orgánica que proviene de árboles, plantas y desechos de animales que pueden ser convertidos en energía; o las provenientes de la agricultura (residuos de maíz, café, arroz, etc.), del aserradero (podas, ramas, aserrín, cortezas) y de los residuos urbanos (aguas negras, basura orgánica y otros), mientras que el  BIOGÁS es un gas producto del resultado de la degradación anaerobia de materia orgánica. Dicho gas está compuesto por cerca de 60% de metano y 40% de dióxido de carbono. Contiene mínimas cantidades de otros gases, entre ellos 1% de ácido sulfhídrico. Es un poco más liviano que el aire, posee una temperatura inflamación de 700° C y su llama alcanza una temperatura de 870° C.

El biogás puede ser utilizado como cualquier otro combustible, tanto para la cohesión de alimentos, en sustitución de la leña, el queroseno, el gas licuado, etc., como para el alumbrado, mediante lámparas adaptadas. Mezclas de biogás con aire, con una relación 1:20, forman un gas detonante altamente explosivo, lo cual permite que también sea empleado como combustible en motores de combustión interna adaptados.

¿Qué es la trigeneración?


 

La cogeneración es una técnica que permite producir calor y electricidad en un único proceso. El calor se presenta en forma de vapor de agua a alta presión o en forma de agua caliente. Una central de cogeneración de electricidad-calor funciona con turbinas o motores de gas. El gas natural es la energía primaria más utilizada corrientemente para hacer funcionar las centrales de cogeneración. Pero también pueden utilizarse fuentes de energía renovables y residuos.

Si el calor residual (o parte de él) se utiliza para la producción de frío mediante los conocidos ciclos de absorción (y también de adsorción) se habla de procesos de trigeneración. De forma general los procesos combinados de generación de electricidad mediante procesos térmicos (centrales termoeléctricas) y de utilización del calor residual en otros usos se denominan procesos de poligeneración.

 

¿Qué es un ciclo combinado?


 

Se denomina ciclo combinado en la generación de energía a la co-existencia de dos ciclos termodinámicos en un mismo sistema, uno cuyo fluido de trabajo es el vapor de agua y otro cuyo fluido de trabajo es un gas producto de una combustión. En la propulsión de buques se denomina ciclo combinado al sistema de propulsión COGAG.

¿Qué es la generación distribuida?


 

Tradicionalmente el esquema de la estructura de los sistemas eléctricos presentaba un aspecto muy jerarquizado, donde un único productor de energía eléctrica abastecía a muchos consumidores de manera piramidal:

 Estructura tradicional del Sector Eléctrico

La generación convencional se conecta en la red de transporte y la energía recorre largas distancias hasta los centros de consumo. Cuando esta energía llega a la red de reparto el flujo de potencia es prácticamente unidireccional debido al carácter radial de dichas redes.

Generación y transporte del sistema eléctrico

La mayoría de las plantas de generación se encuentran situadas a grandes distancias de los centros de consumo. Por ello, es necesario dotar al sistema de una compleja infraestructura que permita transportar la energía y hacerla llegar a los usuarios en óptimas condiciones para su consumo.

Frente a este modelo tradicional, implantado en las últimas décadas, surge un modelo alternativo en el que la generación de energía se acerca al consumidor, tanto física como virtualmente. Nace así la denominada Generación Distribuida. La complementariedad entre ambos modelos (convencional y distribuido) será la base para el desarrollo de los futuros sistemas eléctricos de potencia. La generación distribuida permite producir, almacenar y administrar la energía en el mismo lugar de consumo y supone que los consumidores puedan convertir sus casas en pequeñas centrales eléctricas.

La Red Eléctrica ya no va a ser de tipo piramidal o jerárquica (donde uno produce y muchos consumen) sino que va a pasar a ser de tipo malla (como Internet) donde todos los nodos puedan consumir y producir indistintamente. En una Red Distribuida el usuario puede producir, vender y consumir.

En el pasado, cada pequeña ciudad tenía su central generadora de electricidad y de calor. Al ir creciendo las ciudades, este modelo cayó en desuso, sobre todo por impulso de los norteamericanos, que apoyaron la construcción de grandes centrales eléctricas cerca de las minas, en lugar de las ciudades, y el transporte de la energía a larga distancia. Este paradigma está llegando a su límite, por lo que hay que evolucionar hacia ese paradigma distribuido: que en los barrios, en las pequeñas ciudades, en las casas, en las factorías, se genere energía. En el futuro las posibilidades de la energía distribuida se multiplicarán, creando un mercado libre sin empresas o leyes reguladoras. Los consumidores tendrán el control total, generando todo el calor o la electricidad para cubrir sus necesidades, e incluso permitiendo compartir el sobrante con otros usuarios o venderlo a la red de suministro. Incluso se contempla un marco de actuación en el que la energía sobrante que se vendiese saldría a un precio y quien la necesitase la compraría, pero vendiéndose al mejor postor.

Además el sistema actual de generación central, basado en enormes plantas alejadas de los lugares de consumo, suponen un malgasto energético y un coste económico y ecológico que no podrá aguantar muchos años.

La extensión de este tipo de sistemas permitiría además salir de la situación de subdesarrollo y pobreza a gran parte de la población del planeta. Según datos del Banco Mundial, hay cerca de 2.000 millones de personas que se encuentran fuera de las redes de suministro eléctrico. El problema es especialmente preocupante en África, donde más del 90% de la población rural no tiene acceso a la electricidad.

Se han de desarrollar requisitos y criterios de calidad comunes para la interconexión y la operación de recursos energéticos distribuidos, además de procedimientos de ensayo y certificación que serán incluidos en las futuras normas internacionales aplicables a una generación eléctrica más descentralizada.

Incluso las grandes eléctricas, que inicialmente no estaban interesadas en las renovables comienzan a ser conscientes de que con éstas siguen controlando la compra y venta de energía y se ahorran muchos costos (transporte).

Las diversas tecnologías actuales (energía solar fotovoltaica, células de combustible, microturbinas, turbinas de viento (eólica), máquinas de combustión interna, generadores a partir de biomasa, etc.) permiten poner en marcha este tipo de sistemas, lo que en definitiva supone incrementar el uso de las energías limpias. Por ejemplo, hay calderas en el mercado que generan calor y electricidad, y aunque son más caras que los modelos convencionales, se amortizan rápidamente con el ahorro que consiguen.

Bonos al Carbono


Han tenido que pasar al menos veinte años para que el vaticinado cambio climático haya removido conciencias y, sobre todo, gobiernos, pues sólo en los últimos dos años han parecido mentalizarse de lo que se le avecina a este planeta. La cumbre de Kioto y sus muy publicitados acuerdos -aunque hasta ahora no han sido firmados por Estados Unidos- marcaron un antes y un después en el modo de mirar y planificar nuestro futuro. "Pero no estamos concienciados".
 
El aire limpio cotiza en los mercados. Las toneladas de dióxido de carbono no arrojadas al aire forman parte de los nuevos valores económicos y culturales. La necesidad de luchar contra los gases invernadero ha puesto precio al aire sano para el clima. Y así los derechos de emisión de CO2 de las empresas, concedidos por los Gobiernos son tan preciados. Los derechos de emisión de CO2 crean un mercado abierto a inversionistas donde se han estabilizado en 12 euros la tonelada. Así los sectores que han producido menos han vendido derechos para obtener ingresos. Las instalaciones han emitido, en el 2008, 10 millones de toneladas más de lo asignado. Financieros, bancos o inversionistas pueden comprar los derechos del aire limpio y La bolsa de CO2 es el lugar más fácil y seguro para comprar los derechos de emisión
 
El protocolo de Kioto proporciona así una muleta a las industrias para recortar gases, pues primero tienen la opción de atajarlos in situ (con mejoras tecnológicas, eficiencia energética, energías renovables); y si no lo consiguen, pueden acudir al mercado. La compraventa de derechos se puede hacer de forma bilateral: dos empresas se ponen en contacto y pactan un precio. Otra opción es buscar un intermediario. Y la tercera es acudir a la bolsa de CO2, que es el lugar que ofrece más opciones, más seguridad y menos riesgos.

Las estaciones de compresión, quemadores y plantas de cogeneración de biogás reducen las emisiones de metano, con lo que realiza una contribución importante para reducir el efecto invernadero y causar un impacto en la sociedad a través de la generación de energía eléctrica y térmica de manera acorde con el medio ambiente.

¿Es rentable un proyecto de generación fotovoltaica en cubiertas?


 

PROYECTOS DE 20KW EN FOTOVOLTAICA
Aparte de las ayudas a la eficiencia energética vistas hasta el momento, Solaria propone instalaciones fotovoltaicas de pequeño tamaño (20 KW) rentables y seguras:
 
-      El Estado prima la inversión pagando 0,34€/kw/hdurante 25 años, lo que garantiza 10.200€ anuales durante 25 años.
 

¿INVERSIÓN INICIAL?. 16.000 €
•El total de la inversión es de 80.000€, de los que se financian  64.000€, siendo el desembolso inicial necesario de 16.000€.

 
¿INGRESOS ANUALES?. 10.200 €
•Con unos ingresos anuales de 10.200 euros (garantizados durante 25 años) se recuperaría el desembolso inicial en 6 años.
 

¿T.I.R. DE LA INVERSIÓN?. 7,34%
La Tasa Interna de Retorno de la inversión asciende al 7,4%, demostrando su alta rentabilidad.

 
 
 
 

 

¿Por qué no apostar por la Energía Nuclear?


La transición hacia las energías renovables se debería producir lo antes posible, independientemente del hecho de que las reservas de combustibles fósiles disminuirán inexorablemente: las emisiones de CO2 a la atmósfera deben ser reducidas, pues son causantes del efecto invernadero y aceleran el cambio climático. En cuanto a la energía nuclear de fisión, su coste medioambiental es muy alto, ya que sus residuos tienen una vida media radioactiva de varios miles de años, y también está basada en el uso de un combustible finito, el uranio, elemento muy escaso en la corteza terrestre, con lo que no se solucionarían los problemas de dependencia energética de los países productores de Uranio.